Asumámoslo, que votemos por derecha o izquierda no importa un
carajo. En el sentido de que esos bandos solo se diferencian entre si, en como administran la torta. La gran torta, esa se forja a partir de las leyes trazadas por la economía mundial y cada gobierno solo intenta saltar al bote para avanzar más, Ser más “prósperos”, ver si el próximo año podremos aspirar a consumir más.
Entonces, que política?
En este panorama
neoliberal, si tuviéramos que definir algo que todos los humanos tenemos en común es que todos somos consumidores. Ese es nuestro reloj, pero también nuestro poder político.
Partamos primero con el concepto de masa. Yo hace algún tiempo que no entiendo que es esa
wea. Porque veo a mis amigos, después a sus amigos, y puedo inferir que estos terceros a su ves tienen sus propios círculos, entonces en que punto toda esta gente se transforma en masa.
Veo la maza de hacer pan, esa cosa
blandita y maleable y un puñado de todos nosotros juntos e inconscientes.
Yo opino que masa, no es sino nuestro nombre (yo o millones) Nuestro nombre pronunciado por el sistema, el sistema que nos da significado en función suya. Sistema, que dicho sea de paso, solo se relaciona con nosotros en estado masa; Estado colectivo, donde
paradojalmente tomamos la única forma en que podemos gritar como individuos, votar, expresarnos, o hacer alguna de esas actividades cívicas inútiles.
Que política? Que elegí yo?
Por suerte, hecha la ley hecha la trampa
Así entonces
volquémonos a nuestro poder. Consumo luego existo, produzco luego existo, consumo-influyo, demando-creo, consumo-avalo, consumo-doy mi opinión, consumo-construyo. las cosas nacen donde yo pongo la plata.
Y si lo anterior es cierto, entonces hablemos hacia adentro y tengamos cuidado con lo que tragamos-decimos, porque las redes de la satisfacción son mucho más macabras de lo que vemos.
Asumámosnos como pulpos,
gastrocéfalos (el sujeto de la foto) nuestra guata alberga nuestra opinión y nuestra curiosa inocencia repercute con fuerza en lugares que a nadie le gustan, que nadie quiere visitar.
El fin de semana fue el matrimonio de mi hermana y antes hablamos lo siguiente:
Ella:
ahh te volviste vegetariano
Yo: si
Ella:
lacago si, es que yo tengo algunos amigos vegetarianos y tienen que preocuparse bien de su dieta...
Yo: quieres ver un documental sobre los mataderos?
Ella:
ehh, no
esque va a haber carne en mi
matri y no quiero irme en la
vola.
Ella eligió ser inconsciente, ella eligió, como una cantidad impresionante de amigos a los que les he intentado hablar de cómo, cuando te comes un huevo, no solo te comes un huevo sino que te comes la destrucción de los fondos marinos por pesca de arrastre para producir harina de pescado (el alimento de esos miserables pollos), las jaulas llenas de gallinas y hormonas con luces prendidas día y noche para que esta cosa ponga mas
weas blancas para vender, cuando te comes un huevo te comes los basureros con cadáveres y pollitos vivos mezclados pudriéndose todos juntos que se generan en la selección de los útiles o defectuosos, de a miles por día en los criaderos, y los publicistas te muestran la
gallinita en el campo (que hijos de puta cara de palo) Cuando consumes, también consumes ideas.
Ahora ese es mi tema y es lata para rato, pero de lo que aquí hablo no es específicamente del tema ambiental, hablo de nuestro poder político como consumidores, hablo de no delegar, hablo de saber de donde viene tu crema para la cara, como se hicieron tus entupidas zapatillas y entender que al consumirlas también consumes todo lo que implican, consumes políticas.
Nuestro poder como individuos es
deconstruir el camino de las cosas que producimos y tragamos. Esa es mi opción política, entender y elegir que consumo, pero no solo el objeto mismo sino también su trayecto, desde ahí articulo mi discurso, de la boca para adentro.
algunas imágenes
http://www.youtube.com/watch?v=O-ascm17R9Ahttp://www.youtube.com/watch?v=6qEswa-HI-Uhttp://www.youtube.com/watch?v=QVFe15jmSAg