El no recuerdo, la no memoria tiñe día tras día a nuestra patria y a nuestra comunidad. El ser almacena y guarda el no decir, el esconder, el no poder gritar a la gran masa: TENGO FRÍO, Y QUÉ?, en cambio, preferimos morirnos de frío, salir a golpear paredes, emborracharnos con un Martini Gato Negro, o volcarnos y revolcarnos en el ciberespacio, contando las miles de estrellitas, y por qué no decirlo, mostrándole al “compaire” ( como diría Pablo de Rokha) del lado que la Cruz del Sur solo se ve en el sur de nuestro querido y largo Chile…
La no memoria ha hecho que nuestro país se reconstruya día tras día, involucrándose plenamente hacia una identidad global, de mercado, la no memoria ha borrado nuestra historia, lo que nos define o nos debiera definir. Sólo se recuerda el día de la Independencia que muy lejano está de nuestra propia generación, imaginemos cómo será para las generaciones actuales, de aquello sólo queda la imagen de una mesa donde se declaró que Chile sería libre, ¿y qué más?, la chicha, la cueca reggaetonera, la Jane Fonda (¿cuántas personas en Chile se llaman Jane?) y bueno un par de días feriados. Tristemente sólo se recuerdan las muertes de un tal 11 de septiembre y fechas consecutivas, dejando de lado el recuerdo de la labor de aquellas personas que vivieron ese tiempo, dejando de lado las grandes fiestas populares y rituales que se realizaron durante el gobierno de Salvador Allende ( qué fueron los años 70 en Chile??), dejando de lado el gran mundo underground, la gran vida performativa que se vivió en la época de Augusto Pinochet, ...dejando de lado nuestra historia...
Y bueno, alguien recuerda o se pregunta realmente por lo previo a eso, qué les contamos a los alumnos en los colegios, alguien recuerda la guerra civil de 1981?, donde mi tatatataatatara abuelo tuvo que huir del país, alguien recuerda las cosas para seguir adelante, alguien se ha preguntado por qué no recordamos, por qué nuestra patria prefiere olvidar y reconstruirse año a año, día tras día de miles y miles de acontecimientos que nos invaden a diario en el mundo global? Y nosotros mismos, que somos dentro de todo esto, cómo nos identificamos con nuestra cultura, con nuestro “ser chileno”, qué hablamos de nuestra historia, qué decimos de nuestro país?...
Y seguimos soprendiéndonos de que nuestra cultura está contaminada de agentes externos y que Estados Unidos nos invade... pobre de nosotros....
20/11/2023 11:35
Hace 1 mes
2 comentarios:
Querida Jesus:
Creo que no recordamos, nada, porque ese Chile se murió sin dejar fantasma. Porque nunca lo vivimos, no pudo morir porque no fue. Creo, con mi opinión paupérrimamente simple, que no recordamos porque no son nuestros recuerdos, porque no somos un país, porque no hay fechas donde se guarde silencio que me afecten, no hay ritos, no hay texto muerto, no hay muerte. Recordar sería en estos casos, construir desde datos, que podrían ser de aquí o haya. ¿Porque Chilenos, porque tengo que recordar que soy chileno? Por que no puedo recordar que soy...cualquier cosa.. Polvo.. Parece más fácil recordar que soy gringo. Recordar en el estado en el que me encuentro, haciendo memoria, es mirar al futuro. Hay tanta cosa para recordar que ni siquiera ha pasado. Creo, paupérrimo, despreciable, viejo, regodión. Que recordar es un problema de identidad, quizás ni siquiera un problema, tal vez ni la identidad es un problema. (aparece la palabra sentido) sentir, dirección. lógica en el transcurso de los eventos que nos llevan hasta lo que somos hoy. Todo lo que se ha articulado fortuita e intencionalmente para que yo esté aquí así ahora. Buscar el sentido bajo este espectro podría tal vez ser recordar. Pero ¿porque recordar Chile? si yo de lo que me acuerdo es de mi awela, de mi vieja, de mi hermana, y de la violeta parra, no de Chile, que es chile colo-colo. que es colo-colo, Chile.
Rafael:
No digo que haya que recordar algo, solo cuestiono el hecho de por qué no se hace?, intentando buscar respuestas en los lectores que me lo puedan explicar. Dentro de lo que escribiste creo que encontré varias; apatía, confusión de hechos, flojera y no interés, y te lo agradezco.
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