jueves, 4 de septiembre de 2008

Grasas saturadas de vacíos saturados de Grasas

Locuras de vacíos se entremezclan célula a célula pidiendo a un pedacillo de grasa un espacio en donde poder habitar, no siempre se lo permiten ya que podría existir la casualidad de que una gota de imaginación llegase y hablara por uno y sin decirnos lo que tenemos que hacer, avanzara por los poros construyendo poco a poco la energía necesaria para alimentar el instinto de supervivencia escondido año tras año desde nuestro alumbramiento. De pronto ese instinto muere y una fuerza enorme desde las entrañas se para enfrente y con su voz imponente habla: ¿qué hora es?, y la mente racional responde: hora de matar, de triturar, de sentir y apoderarte de tu mejor arma, salir a la calle y atravesar paredes de concreto con un solo grito silencioso expulsado desde tu tercer ojo!

...Continuará...

(dejo abierto a quien quiera continuarlo)