martes, 6 de octubre de 2009

INUSCENT UND VAIN

Estoy nublado y asustado, bordeando ciertas tendencias alcolicas. Los actores se han ido, pido que me hablen - y me sonrríen de lejos. Las amigas se han ido, yo me voyeyeyeyeyeyeyeyeyeye. Empieza el sol y yo no lo puedo soportar en esta ala del castillo. Llamo por teléfono, alo. Corto el teléfono, estoy donde mismo. Empiezo a doblarme, veo los vestigios. Trato de armar algo y al final no queda en nada. Llamo por teléfono, me tomo un te, veo tele. Reviso el computador.
Derrepente, de la nada, se escucha un ruido que me asusta mucho. Mientras acontece pienso que tal vez son platos quebrándose en la cocina; alguien que cae, con una bandeja llena de platos. Pero luego entiendo que proviene de aquí arriba, al lado mío. Así que fui, y estaban algunas de las baldosas que cubren la pared de mi baño en el suelo y rotas. Y me las quede mirando

martes, 29 de septiembre de 2009

Recuerdo

A las afueras de la ciudad, lejos, donde los jóvenes universitarios se reunen los fines de semana.
Cruzamos el río, y había arena en el fondo y matas salvajes.
Caminamos a los rincones de naturaleza entre las cosechas. bordeando una plantación de soya llena de ramas amarillas. Temíamos que no disparara un granjero si pisábamos los brotes.
Más adelante descansamos sobre un tronco, bajo un eucaliptus entre dos plantaciones inmensas y estaba lleno de escarabajos.
Seguimos. Pasamos el río en otro punto, lejano y te vi mojada, no se como y con los pies en el barro.
Del otro lado gradualmente entramos a un bosque artificial y en el camino un bicho te mordió el muslo, y yo intenté quitarte el veneno con la boca.
Caminamos. No había sendero y el primer signo humano fue un invernadero y luego un par de autos estacionados y una casa.
No fuimos vistos, fue como entrar por la reja de atrás. Y seguimos hasta divisar la carretera entre los soldados.
Salimos en silencio, tranquilos, en bikini. Como si fuéramos hijas de algún comandante. Tal vez tu hablaste.
Atardecía en un mirador y admiramos la selva, llena de vida, y llenamos nuestras botellas de agua hasta hartarnos.
Era un cementerio ahora recuerdo, y alguien se acostó en un banco de piedra, creo que fui yo porque estaba cansado. Recuerdo que hablamos algo idealista, y que tu te fuiste y luego volviste a buscarme.

sábado, 4 de julio de 2009

A los náufragos del Brasil.

Luz roja - Mar abierto

Cuando ya pasan unos meses, después de que has llegado y ha estado todo lleno de árboles y aire limpio. Y la piel deja de estar todo el día mojada, y puedes sentarte y ponerte pantalones, son las 8, y se acaba de poner el sol y hay muebles antiguos de los 60s. Y tienes la mente limpia de televisión. Yo me entrego a los pies de la tarde, me dejo querer por una fiera toda loca y sedada.

Mar abierto con olas.

Siempre hay fuego en la orilla de una playa, de noche, un bolero, y camarones azul fosforecentes en la arena, lentejas calentándose en el fuego, les tiras ajo picado. Estas lejos con una mujer que tiene confianza en la deriva, mira al cielo, hay cangrejos y ahí esta tu carpa de alpinista y hueles humo.

Blanca.

En la ciudad hay frío, nubes tremendas y cielo azul, viento, frutas que caen por arriba de los jardines privados, aún queda día, tanta vegetación, hay autos viejos de colección estacionados.

En el bus tocas a tu mujer entera, a ella le gusta, entonces que importa, viene sudada a buscarte al aeropuerto, su sal es lo mejor.

Servir café en esmeralda, jugo de naranja, perdido para otros, volver a casa con hijos.

sábado, 6 de junio de 2009

martes, 17 de marzo de 2009

-

Hoy no hay carta de amor esperándome - Tampoco basileños penetrando a mi mujer, ni judíos, ni sus imagenes. Hoy no hay dolor. Mientras fumo mi pipa, en mi escritorio de rey, voy dejando cenisas y ya no soy más un rey patético.
Las que buscaron a un extrajero y conmigo se encontraron; curioso en el tropico, con boletos de bus y pasajes de vuelta. Hoy me recuerdan arrojadas a otra distacia. Lo he leído.
El femicidio, Naufragos!. Es una arte lento - Se dejan las armas a la puerta del espejismo - Muchos paseos y ricos atardeceres del final de verano, entrevístas.

Hoy: El omnivoro, el aseador. No siente más por esta noche el peso del padre. Pues hay dolor en la tierra. La tierra está llena de dolor, de violación. Y yo olvido los detalles del padre ajeno - Me levanto sin pararme. Soy el pájaro. Y me olvido.

Mi cama está en la habitación del lado, a pasos - ¿que lógica tiene eso?

Que hace entonces el hombre, yo (mi cama al lado). Cuando sabe que en soledad Dios es la memoría de las cosas que me olvido. Cuando viene su fuego.

sábado, 7 de febrero de 2009

BIEN

Es triste despertar y encontrarse con las luces encendidas. Por eso, apague y me vine caminando a oscuras por la cocina, por las escaleras que llevan a mi pieza. Los vagos; que toman vino en la zanja de un árbol, piensan que tengo algo que decir, ven como vengo vestido, con abrigo, me huelen.
Puedo hablarles, decir algo interesante - hablar de los caballos que tiran el carro.
Pero la mayoría de las veces me terminan hablando a mi, despojándome suavemente de mi derecho a la elección.

¿Es así como me voy?.
Le temo a mis trampas más que todas. Por eso me quedo en los oficios - como un jubilado, me agarro de sus mechas y dejo que me lleven. Dejo a mis palabras viejas, que ellas manden! Pues no se a donde van mis caballos.