martes, 17 de marzo de 2009

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Hoy no hay carta de amor esperándome - Tampoco basileños penetrando a mi mujer, ni judíos, ni sus imagenes. Hoy no hay dolor. Mientras fumo mi pipa, en mi escritorio de rey, voy dejando cenisas y ya no soy más un rey patético.
Las que buscaron a un extrajero y conmigo se encontraron; curioso en el tropico, con boletos de bus y pasajes de vuelta. Hoy me recuerdan arrojadas a otra distacia. Lo he leído.
El femicidio, Naufragos!. Es una arte lento - Se dejan las armas a la puerta del espejismo - Muchos paseos y ricos atardeceres del final de verano, entrevístas.

Hoy: El omnivoro, el aseador. No siente más por esta noche el peso del padre. Pues hay dolor en la tierra. La tierra está llena de dolor, de violación. Y yo olvido los detalles del padre ajeno - Me levanto sin pararme. Soy el pájaro. Y me olvido.

Mi cama está en la habitación del lado, a pasos - ¿que lógica tiene eso?

Que hace entonces el hombre, yo (mi cama al lado). Cuando sabe que en soledad Dios es la memoría de las cosas que me olvido. Cuando viene su fuego.