lunes, 22 de septiembre de 2008

QUIERO EL MISMO CORTE DE PELO


Voy a entrar a la peluquería, Voy a ver al peluquero que (ha trepando en la escala social; de una pequeña casa con pasto en la vieja dehesa, a una barraca blanca, de dos andares, llena de espejos y celebridades) . Voy a verle, la cara, a mi peluquero de siempre, (al que mi padre decía, hágale el corte de príncipe valiente). Voy a Saludarlo, cordialmente, derrochando asco con mi lenguaje erudito. Voy, probablemente, a escuchar alguna de sus comedias, sucias, sin ninguna gracia, con el desdén con el que escucha el ente superior. Voy a entrar en su barraca blanca, llena de espejos y mujeres rubias secas de grasa y acetona. Voy a escuchar la suciedad, voy a sentarme, en mi misma silla. Ya me han lavado el pelo.- Voy a acercarme lento, como una larva sagrada, voy a observar al obrero en toda su ordinaries.- Tomo la foto pegajosa del bolsillo de mi chaqueta y le digo QUIERO EL MISMO CORTE DE PELO.

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